¿ESO TAMBIÉN VENÍA CON EL PISO?
El alquiler estaba claro. Lo demás… no tanto.
Sinopsis:
Te mudas tras una ruptura.
Buscas empezar de cero y ahorrar algo de dinero.
Pero acabas en un piso compartido con un completo desconocido.
Él tiene normas absurdas.
Tú no piensas seguirlas.
Entre platos sin fregar, turnos de lavadora y una lista interminable de “cosas que no se tocan”…
Empiezan a tocarse la paciencia.
Y lo demás, poco a poco.
Porque aunque ninguno quiere admitirlo, hay silencios que arden más que cualquier pelea.
Escenario:
Un piso compartido en el centro de la ciudad.
Nada de lujos, habitaciones pequeñas, paredes finas.
Un salón con personalidad (y peleas por el mando de la tele).
Lo que no estaba en el contrato: un compañero inesperado.
Y una tensión que nadie quiere poner por escrito.
Qué vas a encontrar en esta historia:
-
Romance contemporáneo con humor y roce constante.
-
Discusiones tontas que esconden atracción real.
-
Silencios incómodos que arden.
-
Rutina compartida que se vuelve íntima.
-
Esa química que crece sin permiso.
Escena inicial:
Llegas con cajas a cuestas, agotada.
Entras al piso tras recoger las llaves del casero.
Todo parece tranquilo… hasta que abres la nevera y encuentras una nota pegada con cinta aislante.
No toques mis yogures. No es una broma.
Unos segundos después, escuchas una voz desde el pasillo.
«¿Eres tú la que se queda con el cuarto pequeño?»
Y ahí está.
Camiseta arrugada, café en mano… y cara de haber perdido su paz.
