Hay hombres que se visten de Armani, y luego está Alessandro: él convierte cada traje en amenaza.
Dicen que su mirada pesa más que un disparo y que su sonrisa es el último aviso antes del desastre.
Aquí lo tienes en carne y sombras: lujo que corta, gestos que intimidan, ángulos donde el deseo y el peligro se confunden.
Sabes que no deberías mirarlo dos veces… pero vas a hacerlo.