CASSIAN
Cassian no sonríe fácil. No tiene que hacerlo. Su presencia ya lo dice todo: cicatrices como mapa de guerra, mirada afilada que corta más que cualquier espada, y esa calma peligrosa de quien sabe exactamente cuándo atacar… o cuándo callar. En estas imágenes no ves un héroe, ves a alguien marcado por la batalla. Su silencio pesa más que mil discursos y, cuando abre la boca, cada palabra lleva filo de sentencia. Cassian no promete ternura. Promete verdad. Y a veces, la verdad duele más que cualquier herida. Quizá por eso atrae: porque estar cerca de él es caminar al borde de la tormenta, con la certeza de que, si el mundo arde, él será el último en caer.
