ERIK

No hace falta que levante la voz: su silencio ya pesa como un juicio. Dicen que Erik observa como si diseccionara el alma, que cada pausa suya es un arma y cada gesto, una sentencia. Aquí lo tienes, atrapado en imágenes que no revelan del todo lo que piensas que ves: la precisión, la distancia, la tentación de acercarte a alguien que nunca deberías tentar. Porque con Erik no hay margen de error… y aún así vas a querer fallar a propósito.

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