No disimula lo que es: instinto, rabia y deseo envueltos en piel de hombre.
Logan no pide permiso, no sabe fingir calma; cada mirada suya es un recordatorio de que la bestia está a un suspiro de salir.
Aquí lo tienes atrapado en imágenes que no contienen el temblor de su voz ni el filo de sus colmillos… pero sí la intensidad de alguien que nunca juega a medias.
Con él no hay pactos, solo instinto: o corres, o te quedas a ser devorada.