Dicen que no hay nada más peligroso que alguien que te hace reír mientras te roba la calma.
Lucas lo sabe, y juega con ello: media sonrisa, una pulla, y de pronto estás más cerca de lo que juraste que no harías.
En estas imágenes lo verás tal cual es: provocador, magnético, imposible de encasillar.
Ese tipo que convierte cada mirada en un reto y cada silencio en complicidad.
Y cuidado: porque si entras en su juego, la única salida es querer más.